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La mujer que acompaño a Vicente de Ametzaga Aresti  

 

Nuestros futuros se iban perfilando. Begoña que seguía viviendo en San Sebastian, se había graduado de Perito Mercantil y era una excelente administradora en el negocio de la tía Juli, y trabajaba en la Cruz Roja como enfermera. Ella heredó la habilidad de ama para los números y negocios. Arantza estaba por graduarse de la Universidad Central como bibliotecaria, y ya tenia un buen trabajo en la Electricidad de Caracas. Hoy en día es una fructífera novelista. Bingen era estudiante de medicina y se graduaría años mas tarde de la Facultad de Medicina como cirujano cardíaco y seria Jefe del Departamento de Cardiología. Xabier entraría dos años después a la Facultad de Ingeniería, en su segundo año eligió otro campo y ahora se dedica a la planificación, diseño e implementación de sitios Web y páginas Web en español y en inglés. Yo estaba en mi último año de la revalida del bachillerato, como siempre, luchaba el doble para conseguir lo mismo. Pero no me desanimaba ello, al contrario me daba más aliciente a seguir. Ya pasados los exámenes de equivalencia por libre aun me quedaba hacer completo el último año. En setiembre de 1964 me inscribí en un liceo nocturno de Bello Campo y aunque entre los estudios y el trabajo no tenia mucho tiempo libre, estaba contenta de que en pocos meses cumpliría con mi meta. No llegue a terminar la revalida en Caracas, pero años mas tarde conseguiría uno de mis sueños haciendo mi carrera universitaria en Estados Unidos.

              En el aspecto cultural el centro vasco ofrecía bastante a menudo conferencias a menudo ofrecidas por nuestro padre o personalidades invitadas para tal o cual conmemoración. Casi siempre era aita el que programaba o daba ideas sobre cualquier acto cultural. Sus conferencias eran magnificas llenas de emoción y patriotismo como solamente el podía hacerlo. Arantza y Bingen siguieron sus pasos y conquistaban la audiencia con sus palabras. Aunque no era lo que mejor que yo hacia, enfrentarme a un publico, aita me pidió ser parte de un grupo de jóvenes los cuales presentamos una conferencia sobre Jesús de Galíndez y presente “el destierro con sus nostalgias y amores”.

            Ahora mas de lleno en mi vida social en el centro vasco y con mas entusiasmo seguíamos haciendo excursiones mensuales yendo a diferentes lugares en autobús rentado para esos fines y alegres cantábamos en el camino boleros de Lucho Gatica, cantante chileno de boleros que estaba en moda en aquel tiempo, algunas canciones criollas venezolanas, y unas pocas vascas, que entonábamos siempre en nuestras expediciones.

Los domingos en el Centro veíamos películas que Euzko Gaztedi alquilaba. Me encantaba participar en las danzas, aunque los ensayos a veces eran agotadores, también participaba en el coro de Gabon, los villancicos (aguinaldos) en Navidad. Esto lo hacíamos con ganas. Nos repartíamos en grupos y visitábamos diferentes casas en las que cantábamos y nos daban dulces, bebidas y recaudar dinero para mandar al gobierno vasco en Paris. Misas y retiros no faltaban, y el grupo en general era muy unido y divertido. Tenía dos amigas especiales, una era recién graduada de la Universidad como ingeniera, Trini, y la otra en sicología, Beatriz, y salíamos juntas para todos lados, pero siempre terminábamos en el centro vasco.

               Los jóvenes decidimos que era hora de nuestra independencia y que bajo la austera mirada de los mayores no podíamos socializar de acuerdo a nuestros gustos porque los señores de la “vieja guardia” se escandalizaban ver que “bailábamos a lo agarrado”. Como teníamos en el grupo gente profesional en el área de construcción decidimos construir una pista de baile lejos de la supervigilancia de los mayores, solamente para nosotros. Yo participé aunque no me acuerdo que parte me tocó hacer, pero entre todos realizamos una gran obra, convirtiendo un terreno sin utilidad en una terraza de cemento para bailar con un pequeño muro para sentarse a media luz afuera.

                                                                 EUSKADI, 1963

               Al Departamento de Historias Medicas vinieron a visitarnos dos médicos de Madrid porque estaban interesados de abrir un programa igual en el hospital el cual ellos trabajaban. Les dimos una gira, y antes de irse nos dejaron sus tarjetas para poderles contactar en caso de ir alguna de nosotros a España. Meses después cuando preparaba mi viaje a Donosti me puse en contacto con dichos doctores. Quedamos en que ellos vendrían al aeropuerto de Barajas para recibirme. Lista para irme y antes para salir al aeropuerto Pello Irujo, el novio de Arantza, nos sacó esta foto de la familia. Antes de mi viaje a Euskadi los aitas me regalaron una magnifica cámara de fotos, Canon, con película en rollo, no como ahora en digital. A mi me gustaba sacar fotos, y saqué bastante en este viaje, pero siempre Xabier nos ganaba a ama y a mi en cuanto a calidad. El tiene un ojo fotográfico, aptitud artística y técnica que lo transforma en muy buen fotógrafo. Personalmente siempre he pensado que es un arte que enriquece nuestras vidas.

                  Toda la familia vinieron conmigo al aeropuerto de Maiquetía, y aun me acuerdo que después de despedirme de todos y caminando por la pista de aterrizaje y despegue y ya cerca de las escalerillas para subir al avión, oí el grito de ama “MIREN” que me llamaba para darme el último adiós. Tal vez ama pensó en la posibilidad de yo instalarme en Euskadi con un trabajo, o por ir sola a la aventura, o como un presagio, pero me di la vuelta y le sonreí para darle ánimo. Aunque el viaje fue bueno toda la noche, al amanecer y todavía volando sobre el Atlántico el avión empezó a sacudirse violentamente y era como si perdíamos altura por unos segundos. Uno de los pasajeros, cerca de mi asiento, fue a la cabina de los pilotos, y cuando regresó me pregunto si yo tenia miedo, y entendí el porque de su pregunta, categóricamente le negué aunque estaba aterrorizada, entonces me dijo pausadamente que habíamos perdido un motor y el piloto se disponía para hacer un aterrizaje de emergencia. Yo miraba por la ventana y no veía tierra por ningún lado. Empecé a rezar fervorosamente. Al cabo de un tiempo, que parecían siglos, el piloto dijo que íbamos aterrizar en Lisboa sin entrar en muchas explicaciones.  Y allí ante nuestros ojos divisamos tierra. Pronto se podrían divisar casas con techos de terracota por doquier. Nos alojaron en un lindo hotel donde pasamos el resto del día y la noche antes de partir para Madrid al atardecer del segundo día. Después de dejar las maletas comimos, y el postre era un pastel de nata riquísimo. Luego nos dieron una gira de varias horas por el centro histórico de esta pintoresca ciudad que tiene colinas, algunas de ellas muy empinadas que ni el autobús hubiera podido ascender.. Lisboa fue uno de los pocos puertos atlánticos europeos neutrales siendo una puerta de salida de refugiados. Cuando llegamos a Barajas ya era de noche. Yo tenía planeado conectarme por tren mi viaje a Donosti. Los dos médicos me esperaban a pesar del retraso y me llevaron a la estación de Atocha para que tomara el tren para Donosti no sin antes hacerme toda clase de preguntas y darles una copia de mis notas. Estaban de verdad interesados. Pude conseguir tren esa misma noche y llegue a la Estación del Norte en San Sebastian como ocho horas después. Mi estancia en San Sebastian fue muy buena y tanto Begoña como yo lo pasamos muy bien, aunque ahora las dos mas maduras cada una pensaba en forjarse un futuro más seriamente que años anteriores. Tiempo más tarde uno de los médicos me escribió que habían empezado a gestionar para abrir el programa y me ofrecían un puesto. Me alegraba pude ayudar en algo, pero yo tenia mis planes de mi carrera en Caracas. En Donosti también había posibilidades de poner práctica el programa y tal vez empleo para mí, pero por problemas presupuestarios me ofrecían la mitad de sueldo que en Caracas.

CARACAS

             Después de este último viaje en 1963 volví a casa con la idea de que era mejor comprar un piso que rentarlo.  La tía Juli acababa de comprarse un estudio muy lindo en los altos de una casa de apartamentos en San Sebastian y me contagió su entusiasmo en poder hacer una inversión semejante. Nosotros en ese momento vivíamos en el “Edificio Naiguatá”, un apartamento bien situado, espacioso y soleado, pero rentado. Cerca de aquí había en construcción un hermoso edificio de propiedad horizontal al que visitamos un domingo después de Misa.

            Nos encantó, sobre todo a nuestro padre, por sus vistas magnificas al lado del campo de golf y del Monte Ávila, al mismo tiempo que era en un lugar céntrico. Al edificio le rodeaban jardines, piscina, pequeño parque de niños, y le rodeaba el campo de golf dándole todo ello sensación de paz aun en medio de la estrepitosa Avenida Miranda. Nos reunimos la familia en sesión plenaria para discutir sobre el costo y los ingresos a la casa. En ese momento solamente trabajábamos aita, mi hermana y yo. Bingen no podía trabajar por estar en primero de medicina que le absorbía todo tiempo libre. Nosotros podríamos aportar mensualidades pero el problema era la cuota inicial. Desanimados reflexionábamos sobre ello cuando y ama sonriendo satisfecha nos dio la gran sorpresa. Ella encargada siempre de hacer malabarismos con los recursos disponibles había estado ahorrando secretamente con la misma idea en mente y tenía lo suficiente ahorrado para empezar nuestro proyecto exitosamente. Compramos esta hermosa residencia en Campo Alegre.

             La piscina era una de las cosas que mas nos gustaba en esta nueva casa. Mis hermanos y yo disfrutábamos de este deporte de la natación e ir a la playa era imposible ya que yo no tenía carro. Según la hora teníamos toda la pileta disponible para nosotros solos. Solamente bajar diez pisos con nuestras toallas y lentes de sol y nos esperaba un refrescante ejercicio en este país tropical. Nos encantaba tirarnos del trampolín y hacer carreras acuáticas entre nosotros. Xabier no solamente traía la requerida toalla sino que venía armado con todo un equipo de natación encima como gafas de buceo, tablas, tubos respiratorios, chapaletas, y tapones para los oídos tipo Azteca, ellos llevaban tapones en los oídos para mostrar su rango de importancia, no creo que nuestro hermano podía ni mojarse con tanto aparato encima.            

             Poco después de nuestra mudanza el Centro Vasco prescindió del trabajo de aita. Fueron momentos angustiosos para todos nosotros, mis hermanos aun estaban estudiando, y nuestro padre tenía 63 años, un poco mayor y extranjero para conseguir fácilmente un empleo. Pero consiguió gracias a su amigo Pedro Grases, que le había ayudado antes y volvió hacerlo ahora y en lo que más le gustaba trabajar a nuestro padre, es decir, investigaciones históricas. Grases nacido en Cataluña (1909-2004) y llegado a Caracas en 1937 escapando de la Guerra Civil Española, era escritor, historiador y crítico literario. Una avenida de Caracas en La Castellana donde vivió por más de medio siglo lleva su nombre.  El estimaba y reconocía lo que valía nuestro padre y siempre estaba listo para darle la oportunidad que nuestro padre merecía. Hace falta valer uno mismo para apreciar el valer de otros.             

En estos momentos en el Departamento de Historias Médicas se hablaba de una beca para ir a Chicago, Illinois, para hacer como un post-grado y yo me iba a registrar para ello, aunque lo único que sabia en inglés era la terminología médica, y creo que lo hubiera conseguido, pero algo se interpuso en mis planes. “El hombre propone y Dios dispone” dicho que se atribuye al escritor alemán Kempis, autor de la “Imitación de Cristo” y que ama decía repetidamente para hacernos ver que nuestros propósitos dependen de la voluntad divina.

                  En noviembre en la fiesta americana de Acción de Gracias. Es una fiesta tradicional de Estados Unidos y Canadá. En los Estados Unidos se celebra el cuarto jueves del mes de noviembre. Generalmente en esta festividad se reúnen en torno a la mesa familiares y amigos a compartir un banquete. Con aita trabajaba un estudiante americano y nuestro padre le invito a cenar ese día con nosotros, a el que le gustaban las comidas que ama preparaba aceptó encantado. El plato principal tradicional para la cena es un gran pavo asado relleno de maíz y salvia. Se sirve con una jalea agridulce de arándanos rojos, platos de verduras, batata dulce, puré de patata con una salsa hecha del jugo de pavo. Los postres son variados siendo el pastel de calabaza el más popular, pastel de nuez y el de manzana. Días antes de la fiesta George, que así se llamaba nuestro amigo, le pidió a nuestro padre si le importaría invitar a otro estudiante americano recién llegado al país que estaba también solo. Aita accedió enseguida.

Ama desde luego no siguió este menú al pie de la letra, pero la comida resultó a gusto de todos.  Copia del menú; parece ser que no intentamos impresionarles mucho.

  

 

 

 

 

En Estados Unidos la cadena de tiendas departamentales de Macy’s en Manhattan, Nueva York realiza un gran desfile por las calles que atrae millones a la avenida Broadway para ver los enormes globos gigantes y presenciar las actuaciones de artistas invitados.  Para competir con ello decidimos hacer nuestro propio show. Yo cantaba la canción ranchera, popular y más famosa de la historia musical mejicana “Ella” de Pedro Infante.  Para ver Pedro Infante cantando esta canción, ver YouTube a esta dirección:  http://www.youtube.com/watch?v=1jjnA0LV4k0/   Acompañada de Bingen al cuatro, instrumental musical típicamente venezolano, de origen llanero, que consta, como lo dice su nombre, de cuatro cuerdas, es un instrumento muy antiguo dando origen a la guitarra de hoy. Estábamos listos para competir con el gran desfile de Macy’s.

Xabier abría la puerta y se ocupaba de los menesteres de los comensales, Arantza le dirigía ama con instrucciones sobre dicho festejo. Aita no estaba muy confiado que la cosa iba a salir muy bien y estaba un poco nervioso.

A las seis en punto sonó el intercomunicador y Xabier empezó a cumplir con su tarea. Pronto en la puerta estaban George y su amigo Robert, este con una botella de vino, estaban presentes. Pello nos alegro con sus sonoras carcajadas y todo salio bien para respiro de nuestro padre.  Después de la cena Bingen y Xabier, se fueron al centro vasco, aita y ama prudentemente se retiraron, y nosotros cinco salimos a la terraza para charlar, y lo hicimos animadamente hasta la 1 de la madrugada. 

Bob, que así le llamábamos en casa, me llamo a los quince días y salimos para comer una arepa y un refresco, y pronto empezamos a salir juntos y estas relaciones se tornaron mas formales un 19 de marzo, fiesta de San José y feriado en Caracas. Bob y yo fuimos a pasar la tarde al Monte Ávila.

              La ciudad de Caracas esta ubicada a los pies del Ávila, una montaña de 2.765 metros al que se llega por un teleférico hasta la cima. El viaje dura de 15 a 20 minutos, es un viaje pintoresco de la naturaleza venezolana. Se pasa por las diferentes tipos de plantas como palmeras, helechos, flores, como orquídeas y árboles como el bucare, el más bello árbol de Venezuela con hojas de color naranja. Llegando casi a la cima es como estar en la selva, el verdor más hondo y tupido y la temperatura mas fría. Su verdor es constante que contrasta con el cemento seco de la ciudad.

En la cima apenas hay lugar para caminar porque es un pico, pero en esa estrecha área se erige el famoso Hotel Humboldt de estructura cilíndrica con 14 pisos, y ofrece una vista de 360º en su último piso. Desde la cima mirando hacia el sur observamos la ciudad que ahora era silenciosa en la distancia, y al norte contemplábamos el Mar Caribe. Y allí en este romántico paraje Bob me propuso matrimonio y yo acepté. En el lobby del hotel hay un comedor, pista de patinaje sobre el hielo, mirador, cafetería. Entramos en esta última y allí brindamos por nuestro futuro con una Coca Cola cada uno. Foto sacada por un turista aquel día sin saber el momento histórico para nosotros.

A la primera persona que le dije de nuestro compromiso fue a ama, nos dimos un abrazo, y fuimos a decirle a aita. Para los dos era una alegría mezclada de tristeza mayormente porque yo abandonaría la casa y el país. Casi lo primero que hizo nuestro padre después de recibirle a Bob en la familia, es comprarnos una bandera vasca para tenerla con nosotros siempre, cosa que lo hemos hecho, está encuadrada y en sitio de honor en la sala, Ama aunque tenía confianza en mi sólida fe le preocupaba que Bob no era Católico, y para calmarla aita nos llevó a su escritorio y allí miramos y estudiamos el origen e historia de los Metodistas, nombre de la religión en que había sido bautizado, y leímos toda la información que necesitábamos. El seguía de cerca mis relaciones con Bob, le gustaba su sentido de responsabilidad, su seriedad, puntualidad y su afán por los estudios, y en general les caía muy bien.

Después de nuestro compromiso el tiempo voló. Tantos detalles para preparar y tan poco tiempo para ello. Ama me ayudó a comprar casi todo el ajuar, me dio consejos de administración del hogar y de cocina que a mi mucho no me preocupaba, pero sus lecciones las puse en práctica poco mas tarde. Ella nos acompañó a elegir las invitaciones y participaciones. Cosíamos y tejíamos con rapidez. Ahora necesitaba ropa de otoño e invierno que no tenía. Ella me había enseñado a tejer años antes y me gustaba hacerlo, y nos contaba como aprendió tejiendo las chaquetas con las señoras del batzoki que tejían para mandar a los gudaris en el frente.

El 23 de junio decidimos Arantza y yo, Pello y Bob casarnos por lo civil. Simple ceremonia en familia. Del juzgado fuimos a casa donde ama tenia preparada uno de sus famosos banquetes. Fijamos la fecha de boda por la iglesia el 15 de setiembre. La tía Juli diseñó mí vestido de boda, simple y muy bonito, con un largo velo y una corona de azucenas de seda. Ama y yo fuimos caminando a la iglesia la víspera de la boda para arreglar y decorarla con flores. En el camino ama me dijo lo que ella anhelaba para mi lo que ella había esperado y obtenido de su matrimonio; ser amada, cuidada y comprendida. Hablamos de muchas cosas que me esperaban en el futuro y de la que ambas queríamos compartir de mas cerca, y ama me dijo con voz incierta, “iremos a visitaros”. La pequeña capilla lucia sencilla y humilde, pero preciosamente decorada.

El miércoles 15 de setiembre de 1965 era soleado y todo estaba listo para nuestro gran día. La pequeña iglesia estaba llena de flores. Ama era la madrina de boda. Con música suave entramos a la iglesia sobre una alfombra roja que llegaba hasta el altar. Nos casó el Padre José Mari Mendizabal (Goian Bego). El Padre José Mari habló sobre la mujer vasca y su carácter como para recordarle a Bob que en el País Vasco la esposa es la que esta a cargo de todo. Ama era el mejor ejemplo de ello. Bob estaba sereno y feliz yo estaba menos pensando en tantos cambios que me esperaban. Otra vez la felicidad del momento se vio un poco enturbiada por las despedidas a los míos, y también la sombra de la guerra en Vietnam que estaba presente. Esta guerra se había recrudecido en la primavera de este mismo año, y a Bob le esperaba dos años de servicio militar después de conseguir su doctorado. Esta foto la sacó Xabier porque el fotógrafo oficial llegó después de comer, por haber sufrido un accidente de tráfico.

Fue muy triste para ellos dejarme ir y para mi dejarles, no sin lágrimas en los ojos todos nos dijimos adiós. Pensando en otra separación mas y cuando nos volveríamos a ver. Fuimos al Macuto Sheraton y dos días más tarde antes de embarcarnos llame a casa para despedirme de ama y al atardecer embarcamos para Houston, Tejas. Esa tarde tropical en el puerto de La Guaira no pude evitar de sentir que dejaba atrás una parte de mí ser que nunca la recuperaría. El barco se hizo a la mar. Esta tercera vez otro barco me llevaría a un destino diferente dejando atrás a mis seres queridos, para empezar otro nuevo capitulo en mi vida de emigrante. Hoy en día puedo decir que he recibido todos los sacramentos y cada uno en país diferente, Bautismo en Paris, Primera Comunión en Las Arenas, Confirmación en Montevideo, Matrimonio en Caracas y Unción de los Enfermos en Washington.

           Habíamos hablado ama y yo de mi total desconocimiento en materia de cocina que me preocupaba y poco después ama me mandó para animarme lo que fue su primer recetario de cocina “Mi cocina Vizcaína Económica” de Mercedes Ledezma. La autora era profesora de la academia de cocina que funcionó en Bilbao y a la que todas las chicas casaderas acudían a tomar lecciones. Posiblemente la primera academia de este tipo que se formó en esta ciudad. Ama sabia que yo aprendería y sacaría provecho del pequeño recetario, y así fue, aunque luchaba con las equivalencias de medidas.

           En este año 1965 hubo muchos cambios mundialmente, que nos afectaron a Bob y a mí personalmente; la situación en Vietnam se había empeorado, el presidente Lyndon Johnson ordenó mandar tropas para prevenir que el sur Vietnam colapsara, y la guerra siguió recrudeciéndose.  El Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII fue uno de los eventos que marcaron el siglo XX. Duró desde el otoño de 1962 hasta su clausura en Diciembre de 1965. La meta era modernizar y renovar a la Iglesia Católica. Y las decisiones finales de este Concilio fueron drásticos cambios como reemplazar el altar por una mesa, el sagrario moverlo a un costado, remover la barandilla para comulgar, el sacerdote celebrar la Misa de cara al pueblo, las mujeres no necesitaban llevar velo dentro de la iglesia y cambiar el idioma litúrgico, la Misa celebrada en latín por centenares de años ahora seria en vernáculo, que en mi caso ahora sería en inglés. Si bien es verdad que todos estos cambios se llevaron a cabo paulatinamente durante cuatro años después de acabado el Concilio, eran cambios que se agolparon encima del gran cambio que estaba viviendo en estos momentos.

Ama y yo estábamos de acuerdo que no nos gustaban mucho todos estos cambios litúrgicos. Aquí se puede agregar lo que el Profeta Jeremías nos dijo. No mires mas con nostalgia al pasado, deseando que las cosas pudieran ser como fueron antes. Exaltemos a Dios en el presente y dejemos que El nos mueva para adelante. Y así ha sido.

              La Biblia tiene gran influencia, aunque no nos percatamos, de la huella que ha ido dejando en nosotros históricamente no solamente en el aspecto social y cultural sino en el arte, ciencia, literatura y música. Ama en su lenguaje cotidiano usaba muchos dichos procedentes del mundo bíblico.

             Algunas de las expresiones sacadas de la Biblia y dichas por ama;

 “De todo hay en la viña del Señor” (Mat. 20:1-7)

Jesús enseñando la igualdad entre todos los discípulos en cuanto a la recompensa de la vida eterna.

“En un abrir y cerrar de ojos” (1 Cor. 15:52)

Un escenario apocalíptico que nos dice debemos de estar despiertos porque en un momento dado la trompeta final sonará y todos vivos y muertos seremos transformados

“Espada de doble filo” (Prov. 5:4)

Discreción y entendimiento previenen de la adultera que lleva al deshonor, derrame de sangre y que trae remordimiento al final, comparando a la felicidad conyugal que trae felicidad y seguridad.

 “Hacer la pascua a alguien” (Ex 11:4-5; 12, 29)

En este pasaje Dios le dijo a Moisés que mataría a todos los primogénitos de Egipto

Llorar como una magdalena” (Luc 7:38-44)

Lección de la relación entre perdón y amor. Solo el amor y el reconocimiento interior de ser pecador trae la misericordia y el perdón de Dios.

 “Pasar las de Caín” (Gen. 4:11-14)

El primer homicidio en la historia, Caín mata a Abel.

 “Tener mas paciencia que el santo Job (Sant 5:11)

El libro de Job es un exquisito poema dramático, se trata del sufrimiento de un inocente. Es un tema de paciencia o perseverancia en medio de las pruebas.

 Sembrar cizaña” (Mat. 13:24-30)

El trigo y la cizaña creciendo juntos era la mejor expresión de que la iglesia es una mezcla de bueno y malo, como el resto del mundo. Pero al final todos serán juzgados y la justicia triunfará.

“Vanidad de Vanidades” (Ecl. 1:2)

Es una expresión de todo el libro de Eclesiastés y se refiere a algo que puede ser real, pero que tiene poca o ninguna sustancia.

“Venderse por un plato de lentejas” (Gen 25:29-34)

Venta de la progenitura de Esaú y Jacob. Cambiar la honra por bienes materiales y renunciar a algo importante por un beneficio mínimo pero inmediato,

“Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio” (Mat. 7:3-5)

Jesús dijo no juzgar para no ser juzgado.

“Ver los cielos abiertos” (Hch. 7:56) 

Ver la gloria de Dios exclamó el primer mártir cristiano Esteban, al tener la visión de Jesús resucitado en la gloria antes de ser apedreado de muerte.

                  

Gure Ama-Gure Ama1-Gure Ama2-Gure Ama3-Gure Ama4-Gure Ama5-Gure Ama6-Gure Ama7-Gure Ama8-Gure Ama9

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I) Vida de Mercedes Iribarren de Ametzaga -Gure Ama - Tributo a nuestra Ama, por Mirentxu Ametzaga 

 

I.1 Vida de Mercedes Iribarren de Ametzaga -Gure Ama

I.2  Life of Mercedes Iribarren de Ametzaga - Our Mother

II) La mujer que acompaño a Vicente de Ametzaga Aresti - por Xabier I. Ametzaga

 

II.1 La mujer que acompaño a Vicente de Ametzaga Aresti

III) Mis manos quieren hablar - mi poema a mi Ama - por Xabier I. Ametzaga

 

III.1 Mis manos quieren hablar - mi poema a mi Ama

IV) Publicaciones en Internet relacionadas 

 

IV.1 Sitio en Internet que lleva el nombre de Vicente de Ametzaga Aresti

IV.2 Los tres Barcos que llevaron a Ama y Aita

IV.3 Travesia

IV.4 Reunion familiar Amezagaeguberriak

IV. 5 Antecedentes

IV. 6 Publicacion en Internet de toda la obra de Aita - la que ella ordeno y recopilo

IV. 7 Publicaciones Xamezaga Editor Internet

 
Sitio en Internet en homenaje a Mercedes Iribarren de Ametzaga.
http://mercedesiribarrengorostegui.blogspot.com
Creacion, Edicion y contacto: Xabier Iñaki Ametzaga Iribarren
e-mail: xabieramezaga@gmail.com
Blog Xabier Amezaga Iribarren: http://xabieramezaga.blogspot.com
Editorial Xamezaga